Guía de los Pueblos Blancos de Andalucía

Por Gilmar 

| 25 Feb

Los Pueblos Blancos de Andalucía no son solo bonitos iconos de esta zona del sur de España, de su rica historia y su cultura, sino que también han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por  la UNESCO. A continuación destacamos algunas de las principales rutas de los Pueblos Blancos que son de fácil acceso desde la Costa del Sol.

Istan

Los Pueblos Blancos de Andalucía se llaman así debido al característico encalado blanco de las fachadas de sus casas, que con la uniformidad del tono y el estilo morisco tradicional producen un maravilloso laberinto de casas de pueblo apiñadas en las laderas de las montañas y diseccionadas por calles adoquinadas, callejuelas, pasadizos y preciosas plazuelas con sus típicas fuentes.

Aunque suelen asociarse con la época de dominación musulmana de Andalucía, muchos de ellos tiene incluso orígenes más remotos tales como romanos, celtas, fenicios e incluso de los pueblos indígenas de la Península, los íberos. Los pueblos que llevan la palabra castro en su nombre fueron fundados como asentamientos fortificados por tribus celtas del norte, mientras que otros, como Medina Sidonia, siguen llevando el nombre vinculado a sus raíces fenicias de la costa este del Mediterráneo.  Ronda ya era una ciudad en la época de los romanos y Benahavís es un ejemplo de pueblo con raíces moriscas, lo cual pone de manifiesto la diversidad de esta región de España. Y por cierto, que no siempre los Pueblos Blancos han sido blancos.  Originalmente no estaban pintados pero un decreto real ordenó  en su día cubrir las casas con una especie de pintura a la tiza blanca para mejorar las condiciones sanitarias de los vecinos.

Si alguna vez se ha preguntado por qué los andaluces de antes preferían construir pueblos colgados de vertiginosos barrancos en lugar de asentarse en las llanuras cercanas a la costa, la razón es que era más por necesidad que por gusto.  A lo largo de gran parte de su historia la costa andaluza ha estado no exenta de guerras e invasiones, ha sido escenario de antiguas batallas entre fenicios y romanos o el lugar donde se libró la gran batalla cerca de Ronda entre Julio César y los hermanos Pompeii. Por su parte los piratas corsarios y los barcos negreros que estuvieron asediando continuamente estas costas desde el siglo XVI hasta el año 1830 violaron, saquearon y se llevaron cientos de miles de andaluces para el mercado de esclavos de Marruecos y Argelia. No sería hasta  después de la conquista francesa del norte de África de 1830, que se inició con el propósito de terminar con más de tres siglos de asaltos e incursiones en la costa europea, que los asentamientos costeros florecerían de nuevo y los pueblos serranos se convertirían en comunidades rurales tranquilas.

En las cercanías

Si no dispone de mucho tiempo o si quiere quedarse cerca de Marbella, los preciosos pueblos de Istán y Benahavís bien merecen una visita.  Ambos se encuentran a unos 20 minutos de la costa y ofrecen un maravilloso paisaje en las faldas de las montañas de la Serranía de Ronda, con una arquitectura propia de una postal y un estilo rural afable.  Desde el centro de Marbella se llega en diez minutos al pueblo de Ojén, de mayor tamaño, y si se sigue conduciendo por las colinas boscosas cercanas se llega a Monda en otros 15 minutos. Para los que tengan su base en Marbella este, una parada obligada es  Mijas, el mayor de los Pueblos Blancos de la Costa del Sol y el más famoso, y para los que se encuentren más cerca de  Estepona y Sotogrande está la combinación única del pueblo serrano de Castellar–  ahora favorito entre hippies y bohemios-  con su núcleo urbano y la parte del pueblo agrícola en la llanura.

Ronda

El rey de los Pueblos Blancos es la elegante ciudad de Ronda. Cerca de esta se hallan las ruinas de la ciudad romana de Acinipo, y en uno de los valles próximos  a la misma es donde Julio César  consolidó su poder tras vencer en una batalla sangrienta.  Si se coge la carretera que parte desde San Pedro de Alcántara, se pasa por los exclusivos clubes de campo de La Zagaleta y El Madroñal, por campos de almendros y pura roca, para llegar en 45 minutos a la llanura rocosa sobre la que se erige esta histórica ciudad de Ronda. La parte oeste de la llanura se convierte en escollo rocoso desde el que se pueden contemplar los verdes valles y las hileras de cumbres montañosas que se extienden detrás de ellos. Entre  los distintos puntos de la ciudad el más famoso sin lugar a dudas es el Puente Nuevo, una increíble estructura de piedra  construida a finales del siglo XVIII que une el tajo de 120 metros  que separa las dos partes de la ciudad.

Serranía de Ronda clásica

Si desde aquí se viaja en dirección al oeste, se encuentra el clásico paisaje de campo de la Serranía de Ronda, una zona de cielos azules intensos, montañas boscosas, verdes valles, arroyos serranos, cascadas y los preciosos pueblos blancos que hay salpicados por el paisaje. Ya no hay nada más andaluz que esto, con aldeas y pueblos en los que parece que se hubiera detenido el tiempo. Cada uno es especial y así encontramos desde las casas colgantes del desfiladero de  Setenil de las Bodegas y el toque agrícola de  Benaoján y Atajate hasta el espectacular entorno de El Gastor, Algatocín y Grazalema, que es por cierto el lugar con mayor pluviosidad de España.

La maravillosa localidad de Zahara de la Sierra tiene vistas a un  gran lago, mientras que Ubrique es famoso por su producción de cuero, exportado a todo el mundo. Desde aquí se puede ir dirección a  Jimena de la Frontera, famosa por sus champiñones y  berrea del ciervo en otoño, y a los preciosos pueblos de Gaucín y Casares, cuya belleza pura y proximidad a la costa los ha hecho ya populares entre visitantes extranjeros y residentes. Una vez en Casares, en menos de 20 minutos se llega a Manilva.

Hay muchas más zonas y experiencias típicamente andaluzas que vivir, pero los Pueblos Blancos de la Costa del Sol son ideales para disfrutar de una fantástica estancia en un mundo cerca de Marbella pero al mismo tiempo apartado de la ciudad. A solo media hora se puede estar en la antigua Andalucía, tradicional, y si prefiere lo blanco al azul del mar, ¿por qué no visitar también el precioso pueblo de artistas de Genalguacil?